Isla Saona, mucho más que una excursión
Una de las islas más interesantes del Mar Caribe, es que aquí donde encallaron las famosas tres carabelas de Colón, marcando uno de los hitos más importantes en la historia de la humanidad: el encuentro de dos mundos. Uno de los territorios a los cuales llegó el descubridor, fue la Isla Saona.

La Isla Saona es parte del archipiélago perteneciente a la República Dominicana, específicamente a la provincia de La Altagracia. En la superficie de poco más de 100 kilómetros cuadrados existen dos asentamientos poblacionales, Mano Juan y Catuano, y una enorme cantidad de animales terrestres y marinos.
El primer contacto entre la isla y los colonos europeos se produjo en el año 1494, cuando Cristóbal Colón retornaba de su viaje de Cuba y Jamaica. Años después se la regaló a un amigo quien la nombró Bella Savonese, por su lugar natal, lo cual derivó en la denominación actual. En los años siguientes fue utilizada para detectar a barcos enemigos, como base pirata, hasta que en 1944 se crearon los asentamientos que existen en la actualidad.
A pesar de ser un excelente lugar para pasar muchos días, la mayoría de los turistas que llegan a ella lo hacen como una excursión desde la capital del país. El recorrido se hace a través de un catamarán que sale por la mañana y en el que se puede disfrutar de las delicias locales, como las frutas y el ron.
Una de las principales atracciones de Saona es su belleza natural. La isla se encuentra en un territorio plano, con un leve acantilado de 40 metros en la zona noreste en la Punta Balaju. Asimismo, la ciudad cuenta increíbles lagunas, entre las que se destaca Los Flamencos. Sin embargo, los sitios más visitados son las playas que se hallan desde el noroeste en Punta Capuano hasta el sureste en Punta de Cruz.
La Isla Saona además posee una de las reservas ecológicas más importantes de la región del Mar Caribe en lo referente a la fauna. Entre los animales más interesantes se encuentran tortugas marinas, más de 40 especies de peces, gran cantidad de corales y aves.
Asimismo, en el lugar se pueden encontrar buenos mercadillos en los que se venden todo tipo de productos creados artesanalmente por los artistas locales o en la escuela de artesanías de Mano Juan. Los principales objetos son los creados con coco, y los cuadros de arte taíno. Cabe destacar que en todos ellos la forma de comercialización es el regateo.
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